Como aceite en un charco

Antes que nada, feliz 2011. Creo que es el momento de aprender a adaptarnos. Ese es mi propósito para el 2011. Y este poema va para aquellos que como yo, nos cuesta aceptar los cambios:

Como aceite en un charco

Como aceite en un charco

Y, aunque mirando hacia arriba,
las cosas cambien,
de sol a lluvia,
de lluvia a nieve,
todo es subsistente,
categórico e inapelable.

Somos nosotros,
pequeños como motas de polvo,
que hacemos que las cosas se alteren,
transmuten y permuten.

Pero aun así nos aferramos
a nuestros hábitos,
y hacemos de lo elaborado
algo inmutable,
hacemos de una variable
una constante,
aun teniendo el poder para cambiar.

Y así,
nos preocupamos por cosas chicas,
por cambios en nuestras vidas,
que no queríamos,
que no controlábamos,
pero que en el fondo,
es lo que nos hace ser lo que somos,
humanos al fin y al cabo,
que luchan por cambiar el mundo.

Un mundo llano, absoluto,
categórico y completo,
definitivo y rotundo,
pero en el que somos dioses,
capaces de no mojarnos cuando llueve
y de sonreír cuando nieva.

Capaces de amar y ser amados,
dejar y ser dejados,
capaces de evolucionar
en un mundo intransigente,
firme y consecuente.

31/12/2010 Carles Rubio Arias

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