El límite de las posibilidades.

Ascendencia frustrada, descendencia malvada. Somos, o creemos ser, giros inesperados del destino. Giros que nos hacen distintos a la gallina y a lo que vino después. Pero no somos más que reflejos de lo que ya fue. Sólo algunos logran zarpar y huir de este emparedado con forma de capicua. Caprichoso y jodido emparedado. El problema es que muchos de esos elegidos capaces de traspasar el lí­mite de las posiblidades, muerden ese sandwich y a lo único que les sabe, en pocas palabras, es a mierda.

Carles.

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