Recortes de ansiedad II

Continúo con la aventura de sobrevivir.

Me he despertado después de dormir cuatro horas con el corazón a cien. Como alguna cosa y me tomo una pastilla a ver si me puedo volver a dormir. Me cuesta pero parece que sí.

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Ya no sé si estoy depre o es pura ansiedad, sea como sea ahora me cuesta mucho hacer lo que quiero. Ahora me es más difícil tirar hacia adelante, pero lo conseguiré.

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Es como si todo lo que hubiera pasado hasta ahora fuera mucho más light. Confirmo que debo estar medio depresivo y por eso me cuesta más superar mis miedos.

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Me siento inútil, como si no pudiera hacer nada para mejorar. No sé qué más hacer.

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Me sabe tan mal no ser capaz de controlarlo, no sólo por mí, sino porque no quiero que sufra más gente por mi causa. Eso me hace llorar. Eso y cuando pienso en el resto de problemas de las personas que se preocupan por mí.

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El segundo día por la tarde después del “Retorno del Chungo” parece que estoy un poco mejor.

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Falsa sensación, he intentado bajar a la calle pero me ha vuelto a coger sólo llegar a media manzana. He tenido que volver a casa.

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No he conseguido salir. Lloro porque me siento limitado y porque veo que no puedo hacer lo que los demás quieren que haga. No tengo fuerzas para hacerlo. Y sé que me iría bien salir.

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Lloro porque me siento solo, no físicamente, ya que estoy acompañado todo el día, sino porque me siento diferente. Nadie puede sentir lo que me está ocurriendo, ya que es mi propio cerebro el que está jugando conmigo. Me siento solo y quizá por eso también lloro.

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Pero hoy ya estoy llorando por llorar. Lloro cuando me coge la ansiedad y lloro cuando no sé qué hacer. Lloro cuando me pongo nervioso y cuando pienso que preocupo a mucha gente. Lloro porque no me veo tan fuerte como los demás me ven. Lloro y me angustio por los miedos que me persiguen y cada vez están más cerca. Aunque estoy luchando constantemente para alejarlos de mí.

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Y lloro porque he faltado a demasiados cumpleaños y comidas, porque no he felicitado a los que me quieren cuando hacían años, lloro por haberme olvidado de cosas importantes y sobre todo por ser solo una sombra de lo que era hace un par de años.

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No fumo porque me ha entrado la paranoia de que eso me acelera el corazón, así que me han regalado un cigarro electrónico de estos que después de 500 caladas lo tiras a la basura, y no contiene más que vapor, ni nicotina ni nada malo. Y ya que estamos… Dejaremos de fumar, ¿no? Porque si ya fumaba 3 o 4 cigarrillos al día… ¡Más no puedo reducir!

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Mañana estaré mejor. Estoy seguro. Hoy he estado mejor que ayer. Quizá simplemente me ha venido la llorera de todo este tiempo que llevo aguantándome. Pero desde hace ya unos días pienso que lo mejor es ser real. Y en este aspecto quiero serlo, soy tal como soy y, como diría Ernesto Camela, “ya me conocéis los que me conocéis”.

Hasta mañana.

Carles.

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